Historia erótica en Lima

Hoy un día del mes de Julio, sobre la tarde un poco fría, cuando los parques de la ciudad de Lima se encuentran casi vacíos por el intenso frio del invierno, me encontré de camino a un centro comercial ubicado en la ciudad de Lima,  con mi amiga a la que no miraba yacía un tiempo, dentro de una tienda de ropa, estuvimos en el área de prendas deportivas, en la cual coincidimos los dos. La abrase ya que desde la universidad que no la veía y ella estaba muy contenta de volverme a ver. Ella estaba genial, muy linda se notaba que había hecho mucho ejercicio, tenía unos muslos muy tersos y una colita bien levantada, una cinturita de avispa y unos senos firmes y esbeltos.

Raudamente le invite a tomar una copa en un local cercano al Callao, a lo que ella accedió gustosamente. Ella me gustaba desde la universidad pero nunca tuvimos nada, ni tampoco sabía si yo le gustaba. Creo que en el antro nos pasamos de las copas, ella me beso muy suavemente, yo le correspondí, creo que tenía algunos problemas sentimentales. Saliendo del local le propuse ir a un hospedaje cercano para poder descansar un poco ya que nos encontrábamos pasados de copas, ella accedió pero sin antes ponerme en claro que solo iríamos a descansar un rato y que no tendríamos nada más. Y de ahí nos fuimos con dirección a un hotel cercano, ella ingreso rápidamente, se recostó en la cama del cuarto, cuando yo llegue ya ella se hacía ala dormida, me acosté a su lado y estuve contemplándola por un rato. Ella abrí los ojos repentinamente y sin mediar palabra alguna comenzó a besarme, le acariciaba todo el cuerpo, parecía no molestarle menos cuando le acariciaba sus tetas y su húmeda vagina, entonces comprendí que era mi momento, ella tendría sexo conmigo. Y así fue, culeamos toda la noche.

Fue con ella la mujer con la que tuve un encuentro íntimo. Después de nuestro encuentro sexual en el interior de ese  hotel, en donde, a pesar de todo lo que cachamos, no pude meterle toda mi pinga  en el culo. Mi obsesión aumentó, tenía que ser mía pronto para poder tomarla entre mis piernas y poder gozar de ese culo tan bien formado y deportivo.

Regresé al hotel, que por motivos de trabajo, mi amiga consiguió un empleo en la administración, eso nos permitía estar más cerca para poder cacharla más rico. Así fue que nuestra íntima  amistad tomo más calor para poder hacerla mía cuantas veces podía, salía de trabajar  del hotel  a las cuatro de la tarde, de tal manera que nos reuníamos para poder ir a otros hoteles los sábados para poder cambiar de ambiente, en ocasiones en la tarde y otras veces en la por la noche, buscando cambiar el ambiente, la esperé en donde más tarde tendría a la linda  morena como siempre quise con un escote que se le miraba todas sus tetas, un vestido que resaltaba todo su hermosa figura. Entramos al hotel, y una de las cosas que más anhelaba, de lo que aun extrañaba de ella era su culo, tome la iniciativa para poder acariciar su hermosa figura, así para poder  cacharla y llegar hasta su culo. Tenía una cama grande, de hecho era más bien un colchón sobre un mueble de concreto, con lo que aseguraba mayor estabilidad y sin el menor  ruido de los resortes, un asiento  de madera y televisión por cable que al encenderla ya estaba sintonizada en un canal de adultos para poder observar, llegando a mirar lo exquisito que es y llegar al culo de mi rica morena.

Yo llevaba un pote de lubricante, que compre en una farmacia,  y unas ganas inmensas de cacharle  el culo a mi amiga. Nos besamos con un deseo inmenso, saboreando esos labios carnosos que posee ella. Le quite la blusa para poder tener esas poderosas tetas a las que chupe a placer, con tantas ganas que me decía “hay papi sigue suave, suave, suave”. Le saque el pantalón Jean que llevaba quedando en pequeño hilo dental de color rojo pasión, que permitía ver el estupendo culo de mi amiga.

Me senté en el asiento del cuarto del hotel para observar  el lindo culo que ella tenía, cerca de la cama me ubique y ya desnudo, ella se acostó en de frente a mí para poder alcanzarme y llevarse mi pinga  a su boca, la cual hizo desaparecer de inmediato, la inmensa pinga que tengo. Me la estuvo saboreando largo rato, hasta que quise agradecerle devolviéndole el gesto acariciándole la vagina, la acosté con las piernas abiertas propiciando ver la más hermosa, grande y estrecha vagina que nunca antes

había visto y probado esos ricos labios vaginales; a mis cuarenta y ocho años he visto varias, pero ninguna como la que tiene mi amiga. Creo por eso la deseo tanto estar con ella. Con suavidad empecé a besar su vagina  y lamer todo su culo. Introduje uno de mis dedos en su ya humedad vagina, su culo estaba tan abierta  con su particular quejido de placer que me fascinaba  escuchar. Me dispuse hacer que se viniera, apreté mis labios sobre su vagina y con movimientos rápidos de mi lengua sobre él, que le provoque un intenso y largo orgasmo. La jalé hacia el borde de la cama, puse sus largas piernas sobre mis hombros y la cache en esa pose. De un solo golpe se la metí toda, con mucha fuerza la comencé a cachar, sin parar escuchando sus múltiples  orgasmos. Le di vuelta y la coloque en cuatro. Su vagina  sobresalía de la excitación del momento. La volví a coger esta vez por la cintura, apunté la punta de mi pene en su estrecha vagina, que ella separando con sus dedos los labios mayores que, de las ganas de seguir cachando, estaban inflamados de tanto culear conmigo, por eso me permitió que le hiciera el sexo anal, me pidió que lo hiciera despacio que nunca a nadie le había dado antes el culo, saque mi pote de lubricante el cual unte en su culo y así dejarle ir las seis pulgadas de mi gruesa pinga. Que gusto más grande ver como esa morena ardiente  se contoneaba al sentir como se la metía con fuerza. Me estimulo tanto, que empecé a darle nalgadas, lo que provoco en ella una reacción de placer inesperado, por lo que continúe así hasta hacer que ambos nos comiéramos  de placer cuerpo a cuerpo.

Nos quedamos un rato acostados después de una larga cachada, con el cansancio que una faena tal genera en nuestros cuerpos, luego nos duchamos observando el rico culo que tenía con las ganas, de vuelta, de meter mi pinga a su culo y lo rico que se sentía. El hotel nos había dado cuatro horas y queríamos aprovecharlas al máximo pero mi rica morena quería mamarlo y que su rico culo quería mi pinga; nos volveríamos a ver nuevamente en un par de semanas. Pero antes de irnos  Le pedí que me lo mamara para reanimarme y vaya que lo hizo; es especialista en el sexo oral. La acomode arriba del asiento, frente al espejo de una cómoda, y se puso, le puse el lubricando en el ano y en mi pinga, fue así que  tenía que ser el día. Me rogó que se le diera suave muy suave, estaba realmente asustada pero con las ganas de tener mi pinga entre su culo, pero dispuesta a experimentar y complacerme en todo. Le introduje poco a poco la cabeza de mi pinga, una vez adentro empuje con suavidad  poco a poco el resto, mientras veía su expresión de placer reflejado en su rostro a través del espejo. Empecé a cacharle  suavemente, se lo sacaba y miraba como había quedado aquel orificio que tantas dificultades me dieron; ahora parecía un hueco profundo y riquísimo que se sentía mi pinga dentro de  su culo. Volví a meterla con mayor fuerza, esta vez le aplique con más  mayor fuerza, ya ese culo era mío para siempre, y quería gozarlo al igual que ella lo estaba gozando. Se volteó para ver como lo gozaba y me dijo dale suave  suave  “papi te falta mucho” a lo que respondí que no y en realidad estuve cachándole el culo como una hora y me detuve. Estaba recibiendo mucho castigo. Entre al baño, me lave la pinga y volví, la acosté boca arriba y la volví a penetrar por la vagina. Empecé a cogérmela nuevamente y le decía quieres mi leche y ella respondió que “si papi”. Cuando sentí que me vaciaba se la saqué y se la puse en la boca, que abrió con deseos de tragarse mi líquido cálido, el cual saborea siempre que cachamos. Es la mujer más excitante con la cual he cachado y en verdad tenemos tan buena amistad que nuestra química en el sexo es especial, mi amiga morena es rica y espectacular en la cama que su culo me entrego con placer, que cada fin  de semana nos encontramos para cacharla y darle por el culo. Nunca fuimos novios en la adolescencia y nunca tuvimos sexo y ahora tenemos el mejor sexo  del mundo, desde ese día sé que un culo como ese no lo voy a encontrar en otro lugar y no lo voy a dejar de culearla.

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